sábado, 18 de abril de 2015

Acerca de una chica

Una chica se acercó a mi mesa en un comedor ubicado frente a la universidad. El lugar estaba copado por estudiantes y alguno que otro profesor acostumbrado a compartir las mesa durante el almuerzo. Aquí hay asiento. Sí, pero dónde está la señora. De repente la moza se acercó y saludó a la muchacha con familiaridad y cariño. Tendrás que compartir la mesa porque está repleto. El señor ya termina. Debe tener 19 años... Lleva el cabello lacio, la cara redonda y las mejillas rosadas. ¿Qué estudias? Derecho. Su sonrisa amplia lucía una perfecta dentadura ¿Qué ciclo? El último. Fijé mis ojos en los suyos y advertí ese destello de mirada andina que ostentan algunas mujeres. Recuerdo a un profesor de Derecho que quiso ser presidente. Ñique. Sí. La anécdota nos ayudó a compartir un almuerzo agradable. En algún momento privé mi mirada en su escote y me sentí huérfano. Como ya debía largar tenté una respuesta a mi curiosidad. Borges, durante una conferencia, confesó que veía fundamentalmente un color: el amarillo. Debió haberlo visto cuando veía. Sí, él encegueció ya grande. Entonces sonrió: yo perdí la vista a los dos años… Yo no conozco los colores. 


Foto: Victor Herrera Larrea




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